Doctor Carlos Allende

Primer centro argentino para niños muy inteligentes y sus padres

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Factores educativos, genéticos y ambientales

El mejoramiento del rendimiento intelectual mediante lineamientos del PROGRAMA P.A.R (ISRAEL)

El rendimiento intelectual es medido a través del modelo: test-entrenamiento-test. Para ello se utiliza la línea Cattell y Thorndike, siguiendo el modelo cognitivo de Feuerstein propuesto a partir de 1980, y siguiendo asimismo, las líneas del pensamiento mediado, estudiado y desarrollado por Vygotsky.

En los programas que podemos implementar no corresponde entrar en la dicotomía herencia-medio, considerando que en todos los casos la inteligencia es mejorable, sobre todo en edades tempranas y con métodos adecuados como el que propongo. Aquello que pudiera referirse a alteraciones cerebrales y demás lesiones de base orgánica que producen limitaciones en el CI obviamente requerirán otros abordajes. Podemos también hacer referencia a las privaciones culturales, las cuales, sin lugar a dudas, reducen la curiosidad, producen un aumento de la distracción y se crea un sistema defectuoso del lenguaje; por eso hacemos referencia cotidiana al estimulo que el niño solicite, facilitando todo el material disponible y creando en él nuevas motivaciones, teniendo en cuenta sus requerimientos, que muchas veces no irán de la mano con los tiempos de aprendizaje que imponen los establecimientos educativos del país, que se manejan solo considerando la edad cronológica del niño y no sus requerimientos, como lo muestra la clínica, en niños con inteligencias más desarrolladas.

Modificación de la inteligencia:

La línea que implementamos responde a lineamientos del Programa P.A.R desarrollado por Feuerstein en Israel y aplicado hoy día en países con sistemas cognitivos- educativos de vanguardia, como EEUU, Israel, China y Rusia, entre otros. Esta propuesta muestra cómo una intervención sistemática facilita un cambio en la estructura cognitiva del niño. Para eso, consideramos al organismo humano como un sistema abierto al cambio y a la modificación de engramas. La inteligencia responde activamente a los estímulos ambientales, sobre todo cuando estos estímulos están mediados por maestros y padres. La modificabilidad activa de la inteligencia acelera los cambios que se operan en el niño debido a su desarrollo o a las estímulos del ambiente. Para ello, desde ya necesitaremos contar con docentes capacitados y/o amplia información y estímulo que los padres podrán poner a disposición de sus hijos. Ante ello Feuerstein afirma: “Excepto en las más severas instancias de deterioro orgánico y genético, el organismo humano está abierto a la modificabilidad cognoscitiva en todas las edades y etapas del desarrollo”.