Doctor Carlos Allende

Primer centro argentino para niños muy inteligentes y sus padres

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La lectura en los niños muy inteligentes:

Dr. Carlos Allende

Los niños muy inteligentes disfrutan de la lectura desde muy pequeños. La curiosidad por los textos se despertará a partir de los cuentos infantiles que los padres facilitarán. Comienza con pequeños relatos munidos de dibujos. La asociación que los niños harán será dibujo+texto permitirán recrear su capacidad simbólica y su desarrollo cognitivo. Se pondrá en juego la memoria y la comprensión, creando día a día una enorme trama neurológica. Siempre deberemos priorizar los temas de su interés, y jamás forzaremos su actividad con aquello que no elige. Como siempre planteo, la inteligencia también se cultiva de acuerdo a los estímulos que brindemos. Un niño no motivado no es igual a aquel que ha recibido todas las "ofertas" que sus padres le han brindado.

 

Acerca de la lectura:

  1. Es la práctica de mayor importancia en el estudio.
  2. Aumenta nuestra cultura.
  3. El éxito o el fracaso depende en gran parte de la eficiencia en la lectura.
  4. A través de ella se transmiten los conocimientos de una generación a otra.
  5. Proporciona diversas emociones.
  6. A través de ella se adquieren la mayoría de los conocimientos.

 

En general dependerá de las vivencias y estímulos que posea el niño. El niño toma contacto con los libros y los cuentos desde pequeño. El niño muy inteligente está ansioso desde muy pèqueño por aprender a leer para poder decodificar él mismo las historias que sus familiares le han contado o leído. El libro es uno de sus juguetes preferidos. A los seis años ingresa en la escuela generalmente sabiendo leer y es aquí donde se le pueden presentar los primeros conflictos en relación con sus compañeros. La lectura en esta etapa no resulta placentera para los niños en general. Es más, les cuesta, se equivocan y no alcanzan a comprender lo que leen. Los niños inteligentes ingresan en la etapa escolar generalmente leyendo, escribiendo e interpretando los textos y temas que les resultan placenteros. Deberemos ayudarlos a integrarse comprendiendo que otros no alcanzan sus conocimientos y que es necesario aceptar ésta cuestión con amplitud, resintiendo lo menos posible al entorno en que tendrán que convivir.

El cuento en la infancia

A contar de los tres meses el niño querrá emitir sus primeros ruidos con motivo de potenciar sus habilidades vocales y lo hará tratando de imitar los sonidos que podría haber escuchado en su cama. Luego querrá tomar los libros que vea en los adultos para manipularlos con su boca o simplemente tirarlos al suelo.
Al cabo de los seis meses o antes, el niño prestará más atención a escuchar las historias y es ese el momento en que el adulto debe interactuar con el niño, quizás, relacionando imágenes con textos y dejarlos que el propio bebé se involucre en las hojas de los libros. Los niños muy inteligentes generalmente adelantan éstos procesos disponiendo rápidamente de una enorme capacidad simbólica, raíz de lo cual poseen generalmente un amplio vocabulario y razonamiento.
Los cuentos abren al niño un amplio abanico de posibilidades que, en su pequeña experiencia cotidiana, posiblemente no hubiera imaginado nunca por su variedad de temas, situaciones, ambiente y personajes.En el mundo que se construye a través del cuento, el niño construye multitud de elementos fantásticos que adquieren vida propia, liberando el subconsciente de frustraciones, tensiones y miedos, estimulando la creatividad y encauzando positivamente estas emociones. Los niños muy inteligentes saben aprovechar éste espacio como nadie. Desean ver, simultáneamente, la construcción de la frases, letras, y todo lo que implica la sintáxis, desde muy temprano. Con el tiempo, también desearán crear sus propios cuentos e historias, y recreando personajes fantásticos. Un dia, también, muchos de ellos comienzan a garabatear letras y darles significado, ante la sorpresa de los padres. Esto, como siempre deberemos potenciarlo, facilitándoles los materiales para el caso, estimulando así su precoz interés.

 

La estimulación en la infancia

El sistema educativo y muchos padres consideran que ya habrá tiempo para que aprendan a leer en la escuela a los 6 años, y aunque en muchas escuelas se inician en la lectura antes, no lo consideran necesario y/o obligatorio hasta los 6, con lo que no le dan todo el énfasis y prioridad que el tema requiere antes de los 6 años; es el momento en que le resulta mas fácil.
Aprender a leer cuando le resulta más fácil al niño es facilitarle el camino. De hecho, es más fácil para un bebé que para un niño, dado que puede aprender a leer al mismo tiempo que aprende a escuchar. Sólo necesita desarrollar su vía visual con letras muy grandes del mismo modo que se desarrolla su vía auditiva del modo en que le hablamos al bebé, de forma fuerte y clara. 
Cuanto antes se aprende, mejor, es decir, es cuando resulta más fácil, aseguramos una buena velocidad y comprensión lectora para más adelante, y siendo una habilidad vital en el mundo en que vivimos, es de lógica asegurar ésta posibilidad. Por supuesto que más adelante se puede mejorar esa habilidad pero con mucho más tiempo y esfuerzo , ya viéndose mermado el rendimiento escolar. Esto se puede apreciar también en la habilidad que tienen los niños para aprender un idioma, cosa que la dificultad aumenta con los años. No olvidemos que el fracaso escolar está directamente relacionado con la comprensión y velocidad lectora, incluso en adolescentes.